|
Tenebris me lo pisó. Aunque creo que puedo añadir algo: ver si compartes algo con tu vecino (o con alguien de un poco más allá) no es una tarea trivial: nadie va por la calle con una etiqueta (o, al menos, no es lo normal) que diga 'me gusta la poesía', 'soy escéptico', de manera que encontrar gente afín en tu entorno es bastante difícil.
Sin embargo, en la red, es justo al revés: uno puede buscar con facilidad sitios dedicados a la poesía, al escepticismo, a la maldita cosa que se le ocurra (si no lo hay, también puede crearlo).
Aún más: si estamos en el IRC, por correo electrónico, etc., tenemos cierta sensación de anonimato (no interfiere lo que hagamos aquí con nuestra vida 'real').
Eso da una ventaja a la hora de ser más desinhibidos: podemos ser más locuaces, tratar de explorar un poco 'más allá' a nuestros contertulios porque si 'metemos la pata', no nos sonrojaremos, no nos verán en una situación 'desagradable', etc.
Finalmente, el miedo, la inseguridad: en la vida real, para conocer a alguien tengo que estar con él; en estos días, con el miedo que nos tienen metido en el cuerpo, y lo 'señoritos' que nos hemos vuelto, eso puede suponer que alguien nos cuente sus problemas, que tengamos que escucharle, que pueda querer venir a nuestra casa (!).
En la red no, cuando algo no nos gusta demasiado podemos interrumpir lo que sea inmediatamente, sin excesivos problemas formales/morales.
Bueno, esto son algunas ideas sueltas que me dan vueltas por la cabeza sobre el tema.
|